Soynadie

14 octubre, 2012

Las pistas de los aeropuertos tienen que cambiar su nomenclatura y balización

Filed under: General — soynadie @ 1:41


Desde hace dos años, tanto los navegantes, como los pilotos, controladores y personal relacionado con, la aviación y la navegación, son perfectamente conocedores del desplazamiento del eje magnético de la Tierra. Hasta ahora, poco se ha hablado de este fenómeno, en los medios de comunicación, pero lo cierto es que se conoce y se viene estudiando por la comunidad científica. Remitimos a los artículos anteriores en los que hemos analizado con detalle el fenómeno del desplazamiento del eje magnético, y en especial recomendamos la lectura de este enlace de selección en el que facilitamos todos los artículos y documentación científica sobre el tema, para aquellos que deseen profundizar sobre el fenómeno.

Lo que resulta curioso es comprobar cómo (por primera vez) un medio de comunicación de gran alcance da por hecho el fenómeno y con fecha de 19 de septiembre, en el diario “el Economista” podemos leer:

Madrid, 19 sep (EFE).- Dos de las pistas utilizadas en el aeropuerto de Barajas para las maniobras de despegue y aterrizaje cambian a partir de hoy de nombre para adecuarse a los cambios producidos por el movimiento del norte magnético.

En un comunicado, AENA detalla que se trata de las pistas 15L/33R y 15R/33L, que pasarán a denominarse 14R/32L y 14L/32R, respectivamente.

El ente público explica que estas pistas son las dos situadas “más al sur del aeropuerto y se utilizan, habitualmente, para los aterrizaje” y destaca que su adecuación conlleva la puesta en marcha de una serie de actuaciones en el área de movimiento (la modificación de pintura en pistas, carteles y señales) y cambios en sistemas de información, planos o documentación. (Extracto procedente del diario Economista).

Y en efecto, recuerden que desde hace ya tiempo pueden contemplarse anomalías en la visualización de las fases de la Luna, que venimos comentando (Luna en forma de U ) , así como la relación existente entre objetos celestes y cambios orbitales por tránsito a lo largo de las Eras, como un fenómeno relacionado con el binarismo estelar de nuestro sistema Solar.

Vamos a profundizar aquí en un fenómeno cíclico: Las fluctuaciones en el eje magnético implican incremento de la Excentricidad de las órbitas alrededor del Sol.

Dicho de otra forma: Las series históricas demuestran que de forma cíclica nuestro planeta, experimenta desplazamientos en el eje magnético acompañados de excentricidad en las órbitas respecto del sol, lo que propicia movimientos tectónicos, glaciaciones y calor excesivo en el verano, cambios en las corrientes y comportmientos exóticos de determinados seres vivos que para adaptarse a los cambios tienen que migrar a nuevos hábitats siguiendo los patrones de las corrientes de aire, agua y en casos muy sofisticados como los delfines y las ballenas, las variaciones en las Resonancias Schumann.

El siguiente gráfico muestra la sucesión de series históricas comprendiendo el desplazamiento del eje magnético y su relación con la excentricidad de la rotación.


Como pueden observar la oblicuidad del eje de la Tierra ha variado continuamente al menos en los últimos 500.000 años desde que se tiene constancia, oscilando entre los 22º de Inclinación y los 25º de inclinación. El efecto combinado de la reversión geomagnética con la excentricidad de la órbita hace pensar en una correlación lógica que no incide únicamente en el clima, sino también en la conformación de la corteza terrestre y la actividad volcánica y sísmica, como ya sabemos. Ver Martín-Chivelet, J. 2003. Cambio Global durante el Holoceno: La evolución reciente del Sistema Tierra. En: Nieto, L. y Castro, J.M. (eds.), IV Jornadas de Geología Ambiental: Cambios recientes en el Sistema Tierra, Universidad de Jaén.

El experimento es sencillo: si tomamos una peonza y forzamos ligeramente su inclinación, observaremos como describe una circunferencia de giro en traslación más excéntrica que cuando está menos inclinada. La rotación más excéntrica implica mayor elipsoidal.

Ahora combinemos dos fuerzas que se compensan entre sí: Una procedente del interior (La tierra actúa como un electroimán) generando la Magnetosfera y otra procedente del exterior (El sol). Si dejáramos el modelo así, ni habría desplazamientos magnéticos, ni desplazamientos en la excentricidad, ya que ambas fuerzas serían compensadas, y en caso de producirse un desequilibrio por un acidente sísmico o una tormenta solar, la magnetosfera volvería a regular inmediatamente esa descompensación con lo que la órbita de la Tierra no presentaría flujos de excentricidad, y la peonza (La Tierra) no inclinaría su eje. Los registros hubieran estado estables en los últimos 1000 millones de años, momento en el que nuestra estrella estabilizó su núcleo y se estabilizaron las órbitas de los planetas.

Las únicas razones que pueden hacer cambiar la órbita de la Tierra de forma periódica desde que se tiene registros, es el hecho de que alrededor del Sol orbite periódicamente otra estrella, que esa órbita sea muy excéntrica, y que junto a este evento puedan existir otros tales como estrellas de neutrones, enanas marrones próximas y/o agujero negro.

Todos estos eventos ejercen como fuentes de tracción externa, pero el hecho de que los registros históricos más antiguos de nuestra cultura nos conduzcan a las glaciaciones de Riis y Würm, implica que existe algo que perturba progresivamente las órbitas y desplaza los ejes magnéticos, generando descompensaciones que oscilan desde 0,06 a 0 en la órbita terrestre.

La incidencia combinada de todos estos eventos es lo que ha conformado el peculiar Orto u Oort, así como colisiones en el pasado que dieron orígen al cinturón de asteroides, la extraña órbita de Plutón y el cinturón de Kuiper-Oort

Hasta aquí todo encaja perfectamente en el modelo, pero nos falta un ingrediente importante: si todos estos cambios se producen en la órbita de la Tierra, debería estar sucediendo lo mismo en el resto de los planetas.

Lo cierto es que tenemos una forma muy sencilla de comprobarlo. Bastaría tomar las secuencias sucesivas de tránsitos orbitales de los planetas en el satélite LASCO. Obtendríamos así posiciones y desplazamientos orbitales de los planetas a lo largo de las series históricas sobre los que se tienen datos de observación.

Las órbitas de Júpiter ,Venus y Saturno son relevantes en los datos, ya que son los tránsitos que LASCO presenta con mayor nitidez en las series de datos.

Fuente

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