Soynadie

30 octubre, 2012

Filtros que desatienden los usuarios del Metro

Filed under: General — Etiquetas: , , , — soynadie @ 18:46

México • La línea 2 del Metro es una de las más usadas del Sistema de Transporte Colectivo, así como la única, hasta ahora, cuyas entrañas han sido sacudidas por el choque de trenes, octubre de 1975, en la estación Viaducto, con un saldo de 31 muertos y 72 heridos. Muchos cambios ha tenido desde entonces esta ruta. En 2010 encabezó la afluencia con 63 millones 364 mil 783 pasajeros.

Y en los pasillos de la Línea azul, como se le conoce, bulle cada vez más el comercio informal, aumenta el número de locales comerciales y ha resistido alteraciones en su diseño original: ha sido utilizada para el transbordo de otras seis líneas. La estación de mayor afluencia, no obstante, sigue siendo la de Toreo de Cuatro Caminos, construida en el municipio de Naucalpan, Estado de México.

Y allí es donde recala el mayor número de pasajeros —más de 130 mil— que viven en 13 municipios. Y en el paradero de esa terminal, a pesar de la vigilancia de policías mexiquenses, pasajeros sufren el acoso de asaltantes y brotes de violencia, como ocurrió enero del año pasado, cuando dos policías intentaron detener a un par de individuos que fumaban mariguana.

Los sospechosos escaparon, pero fueron perseguidos por los agentes. Uno de los presuntos, sin embargo, sacó un arma de fuego y disparó; mató a un policía y el otro quedó herido. Más tarde fueron apresados.

No hay información precisa de si este antecedente sirvió para instalar arcos detectores de armas en Toreo de Cuatro Caminos, o si la decisión oficial surgió a partir del accidente ocurrido en la estación Balderas el 19 de septiembre de 2009, donde resultaron muertas dos personas, un vigilante del Metro y un usuario, así como ocho heridos, entre ellos el agresor, quien fue detenido.

La realidad es que de poco, o casi nada, sirven algunos detectores, como el de Cuatro Caminos, donde más de 130 mil usuarios, la mayoría de municipios vecinos, o el de Tacuba, pues la mayoría hace caso omiso a la invitación de los vigilantes para que introduzca sus bolsas y mochilas sobre la banda sinfín y pasar por el arco detectores.

***

Los policías mexiquenses, distribuidos en dos entradas de la estación Toreo de Cuatro Caminos, insisten a los pasajeros para que introduzcan sus bolsas por el filtro de seguridad.

—¡Bolsas y mochilas de este lado!

El vigilante se desgañita.

Los únicos que obedecen o dudan son los que poco transitan por dicha estación, o los primerizos, y lo mismo ocurre en otras estaciones.

—¿Por qué?

El policía sonríe.

—Ya ve cómo son –responde.

—Únicamente damas…

“¡Caballeros, por acá…, pero casi nadie hace caso. Nos tiran de a loco”.

Pasar por los filtros de seguridad es opcional, no una obligación, pues muy pocos lo hacen. Y los vigilantes son muy amables, aunque a veces se les nota enfado y solo repiten de manera automática.

Y en otras es similar.

***

Tacuba es la estación donde se interconectan las líneas 2 y 7, que es Barranca del Muerto-Rosario, el trazo más profundo de los 12, que integran el STC.

En los pasillos del transbordo se han incrementado los puestos de comercios, como los de “productos naturales”, “tortas gigantes”, incluso un McDonald’s, vitrinas para exposiciones, tacos de canasta Don Lucho, que tienen mucha demanda.

Y también hay Farmacias Similares, entre esa variedad de establecimientos que culebrean hasta esa estancia, que es punto intermedio entre las dos líneas, así como vitrinas para exposiciones de productos artesanales.

Un cúmulo de usuarios utilizan ese cruce, a tal grado que no respetan las vías correctas y muchos cruzan la explanada donde construyeron una esculturas formada por una cresta de 22 cuchillas que simulan haber salido de todas partes, dejando sus respectivas canalejas.

Y por ese espacio que sirve del respiradero, en cuya explanada se alza un templo próximo a la calzada México Tacuba, entran la boruca de comerciantes ambulantes y olores a fritangas, en especial de tripa, longaniza y suadero.

El panorama es formado por multitudes que transitan en ese cruce de la estación Tacuba, donde un fatigado policía, frente a monitor y arco de seguridad, pide, suplica, de manera automática, para que los usuarios pasen sus mochilas, y repite las frases de “por favor, gracias, buenas tardes”, como merolico, pero pocas personas hacen caso, a pesar de que la mayoría traen bolsos, y los únicos que cumplen son, quizás, usuarios primerizos o ciudadanos ejemplares. Los demás llevan prisa.

—¿Por qué no obedecen?– se le pregunta.

—Porque yo creo que la gente tiene miedo —justifica el policía auxiliar, algo apenado, y encarga el puesto a otro par que platica en los torniquetes.

—¿Y ha encontrado armas?

—Algunos militares; aquí entran muchos de la milicia, pero ellos se identifican y tienen permiso de portación de arma.

Fuente: Milenio.com

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